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Tu asistente
de ventas

Persigue, contesta y agenda. Tú cierras.

Vamos a montar un asistente que se encarga de la parte de vender que se repite todos los días: contestarle al que acaba de escribir, insistirle al que no responde, resolver las dudas de siempre y poner las citas en tu calendario. Esta página explica qué va a hacer, qué no, y qué necesitamos de ti para arrancar.

01 · Lo primero

Esto no vende por ti

Vale la pena decirlo antes que nada, porque es la primera pregunta que da cualquiera cuando oye «inteligencia artificial» y «ventas» en la misma frase.

Una venta se cierra cuando alguien decide confiar. Eso pasa en una llamada, leyendo la cara del otro, entendiendo qué es lo que de verdad le preocupa —que casi nunca es lo que dijo primero— y sabiendo cuándo callarse. Nada de eso lo hace una máquina, y el día que alguien diga que sí, desconfía.

Lo que sí se puede automatizar es todo lo que hay alrededor de ese momento: la persecución, los recordatorios, las respuestas que ya diste cuarenta veces y el ir y venir por WhatsApp para cuadrar una hora. Eso es la mayor parte de tu día y es la parte que menos te gusta.

En una frase

El asistente hace el trabajo de un vendedor junior que nunca se cansa, nunca se olvida de nadie y contesta a los dos minutos a cualquier hora. Cuando el prospecto ya vale la pena, te lo pasa con todo anotado y se quita.

02 · Lo que te quita de encima

Cinco cosas que dejas de hacer

Contestarle al que escribe a las once de la noche

Hoy le contestas al día siguiente, si te acuerdas. El asistente contesta en menos de cinco minutos, siempre, también en domingo.

Acordarte de a quién le tocaba seguimiento

Los prospectos no se pierden porque te digan que no. Se pierden porque pasaron tres semanas y nadie volvió a escribirles. El asistente lleva esa lista y la ejecuta sola.

Explicar por cuadragésima vez lo mismo

Cuánto cuesta, si funciona sin señal, en cuánto se instala, qué pasa con las fotos. Son siempre las mismas y siempre las contestas tú. El asistente las aprende de tus propias respuestas y las da igual que tú.

Cuadrar horarios por mensaje

Ese ida y vuelta de «¿el martes?» «no puedo» «¿el jueves?» desaparece. El asistente ve tu calendario, ofrece tres huecos reales y bloquea el que elijan.

Escribir en el sistema lo que ya pasó

Lo más odiado y lo que más se deja para el viernes. Todo lo que hace el asistente queda registrado solo, con fecha y con lo que dijo el prospecto.

03 · Lo que sigue siendo tuyo

Y es lo que de verdad paga

Fíjate en que todo lo de arriba es trabajo de mover papeles. Nada de eso es vender. Esto es lo que no se toca:

La demo

Enseñar la app, leer en la cara de quién la ve si le hizo clic o no, y cambiar de rumbo a la mitad si hace falta.

Entender qué le preocupa de verdad

El que dice «está caro» muchas veces quiere decir «no estoy seguro de que me sirva». Distinguir una cosa de la otra es tu trabajo y no hay sistema que lo haga.

La negociación

Qué se cede, qué no, y qué pedir a cambio. Nadie le va a dar a una máquina permiso para decidir eso.

El cierre y lo que viene después

Firmar, acompañar el arranque y que el cliente te vuelva a llamar el año que viene.

04 · Cómo funciona

El camino de un prospecto, paso a paso

1
Alguien levanta la manoLlena el formulario, manda WhatsApp, llama o lo recomiendan. Entra a la lista en el momento, no cuando alguien lo capture.
↓
2
El asistente averigua si vale la penaCuatro preguntas, en corto y por el canal por el que escribió: para qué lo quiere, si lo decide él, si tiene con qué, y para cuándo. Con eso lo marca como caliente, tibio o frío.
↓
3
Si está caliente, te lo pasa con citaTe aparece en el calendario, con el resumen de lo que contestó. Tú llegas a la demo sabiendo ya con quién hablas.
↓
4
Si está tibio, lo cuida por tiNo lo tira: lo mantiene caliente con mensajes espaciados hasta que levante la mano otra vez. Ésos son los que hoy se pierden solos.
↓
5
Tú cierrasY mientras tanto el asistente manda la propuesta, contesta dudas sueltas y te avisa si el cliente se enfría.
05 · Las piezas

Son cuatro ayudantes, no uno

Cada uno hace una sola cosa y la hace bien. Así es más fácil arreglarlo cuando algo no funcione.

El que pregunta

Hace las cuatro preguntas y decide si el prospecto está caliente, tibio o frío. Es el filtro: su trabajo es que tú no gastes una hora en alguien que nunca iba a comprar.

El que insiste

El que no contesta recibe un mensaje a los dos días, otro a la semana, otro a las tres semanas. Por WhatsApp, correo o llamada, según por dónde haya entrado. En cuanto responde, para y te avisa.

El que contesta dudas

Precios, funciones, en qué se diferencia de lo que ya usan. Aprende de un documento que escribimos nosotros con tus respuestas, así que dice lo que tú dirías, no lo que se invente.

El que agenda

Mira los huecos de verdad en tu calendario, ofrece tres, bloquea el que elijan y manda los recordatorios de un día antes y de una hora antes.

06 · Los números

Qué vamos a medir, y qué significa para ti

Cada número viene con lo que hay que hacer si se sale de sitio. Un número que nadie mira y que no dispara nada es decoración.

< 5 min
En contestar al que escribe
Por qué importa: quien contesta primero se queda el trato. Es la diferencia entre hablar con alguien que te está buscando y hablar con alguien que ya habló con otro.
4 de 10
Prospectos que valen la pena
Por qué importa: si de cada diez que entran menos de cuatro sirven, el problema no es cómo vendes: es de dónde están saliendo. Eso se arregla antes, no después.
−30%
Tiempo desde el primer contacto hasta la firma
Por qué importa: cierras lo mismo en menos semanas, o más en las mismas semanas. Es la métrica que cambia tu mes.
9 de 10
Seguimientos que sí se hacen
Por qué importa: hoy ése es el agujero. Los prospectos no se pierden por un no, se pierden por un olvido.
15%
De los prospectos acaban agendando
Por qué importa: es la medida de si las preguntas y los mensajes están bien escritos. Si baja, se reescriben.
6 de 10
Llegan de verdad a la cita
Por qué importa: una cita a la que no llegan te costó el hueco igual. Si baja, se activan los recordatorios de un día y una hora antes.
07 · Cuándo

Ocho semanas, y qué cambia para ti en cada una

Semanas 1 y 2 · Que entren a un solo sitio

Todo lo que llega —formulario, WhatsApp, llamadas, recomendaciones— cae en una misma lista, y el asistente empieza a hacer las cuatro preguntas. Lo que notas: dejas de tener prospectos en tres libretas distintas.

Semanas 3 y 4 · Que conteste solo

Entra el que resuelve dudas y el que insiste. Lo que notas: dejas de contestar lo mismo todos los días, y los tibios dejan de evaporarse.

Semanas 5 y 6 · Que agende solo

Se conecta tu calendario y empiezan los recordatorios automáticos. Lo que notas: se acaba el ida y vuelta de horarios.

Semanas 7 y 8 · Que se afine

Con datos reales se ajustan las preguntas, los tiempos de los mensajes y los textos que peor funcionen. Lo que notas: te empieza a pasar prospectos mejores.

Lo que necesitamos de ti para arrancar

Son dos cosas, y nadie más las tiene.

1 · Las veinte preguntas que más te hacen, con tu respuesta

Tal como las contestas tú, con tus palabras. De ahí sale lo que el asistente va a decir. Si esto lo escribimos nosotros, va a sonar a folleto.

2 · Cómo es el cliente que sí compra

Y, más importante, cómo es el que te hace perder dos semanas y nunca cierra. Qué tamaño tiene, quién decide, qué dice en la primera llamada. Con eso el asistente aprende a distinguirlos antes de que lleguen a ti.

Con esas dos cosas arranca la semana 1. Si tienes dudas de algo de aquí, pregúntalas: esta página se escribió para que la discutas, no para que la apruebes.